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Protección solar diaria: cómo elegir y aplicar bien el fotoprotector

Consejo publicado por la Farmacia Ldo. Álvaro Jiménez Gómez, Lucena (Córdoba).

Protección solar diaria: cómo elegirla y aplicarla bien

La protección solar es el gesto de dermocosmética con mayor impacto a largo plazo sobre la piel. No solo previene las quemaduras: también es la principal herramienta frente al fotoenvejecimiento y frente al riesgo de cáncer de piel. Y, al contrario de lo que se suele pensar, no es un producto exclusivo del verano.

Qué mide realmente el SPF

El SPF (factor de protección solar) mide la protección frente a la radiación UVB, la responsable de las quemaduras. Conviene tener claras dos cosas:

  • Un SPF 30 filtra alrededor del 97 % de la radiación UVB; un SPF 50, cerca del 98 %. La diferencia es real, pero menor de lo que sugiere el salto de cifras.
  • Ningún fotoprotector bloquea el 100 %. Por eso «pantalla total» es una expresión que ya no se utiliza en el etiquetado.

Además del SPF, busca en el envase el sello UVA dentro de un círculo: indica que el producto también protege frente a la radiación UVA, la más implicada en el envejecimiento cutáneo y en las manchas.

La cantidad importa más que el número

Este es el punto donde falla casi todo el mundo. La cantidad con la que se ensayan los fotoprotectores en laboratorio es de 2 mg/cm². En la práctica:

ZonaCantidad orientativa
Rostro y cuelloAproximadamente dos dedos de producto
Cada brazoUna cucharadita
Cada piernaDos cucharaditas
Tronco (delante y detrás)Dos cucharaditas por cara

Si aplicas la mitad de la cantidad, no obtienes la mitad de la protección: obtienes bastante menos. Un SPF 50 mal aplicado puede comportarse como un SPF 15.

Cada cuánto renovar

La regla práctica es cada dos horas de exposición, y siempre después de:

  • bañarte o sudar de forma abundante,
  • secarte con la toalla,
  • pasar tiempo prolongado al aire libre.

En un día normal de oficina, con exposición breve, una aplicación por la mañana suele ser suficiente; si comes fuera o pasas la tarde en la calle, conviene renovar.

Filtros químicos, físicos y mixtos

  • Filtros químicos (orgánicos): absorben la radiación. Texturas ligeras, se funden bien con la piel, cómodos para el uso diario.
  • Filtros físicos (minerales): óxido de zinc y dióxido de titanio, reflejan la radiación. Muy buena tolerancia; interesantes en pieles reactivas, en bebés y tras procedimientos dermatológicos. Pueden dejar un ligero velo blanco.
  • Mixtos: combinan ambos y son hoy la opción más frecuente.

No hay una categoría «mejor» en abstracto: la mejor es la que te resulta cómoda, porque es la que vas a usar.

También en invierno y en días nublados

Las nubes dejan pasar una parte importante de la radiación UVA, que además atraviesa el cristal de las ventanas. Si tu objetivo incluye prevenir manchas y arrugas, la protección diaria tiene sentido durante todo el año, especialmente en el rostro.

Situaciones que piden atención extra

  • Medicamentos fotosensibilizantes: algunos antibióticos, antiinflamatorios, diuréticos o retinoides aumentan la sensibilidad al sol. Pregunta en la farmacia si tu tratamiento lo es.
  • Manchas y melasma: requieren protección alta y constante, y con frecuencia filtros con color.
  • Niños pequeños: por debajo de los 6 meses, lo indicado es evitar la exposición directa, no aplicar producto.
  • Cicatrices recientes: protégelas de forma estricta durante el primer año.

En resumen

Elige un SPF 30 o 50 con protección UVA, aplica cantidad suficiente, renueva cada dos horas cuando estés expuesto y no lo reserves para agosto. Si tienes dudas sobre qué textura encaja con tu piel o sobre la compatibilidad con tu tratamiento, consúltalo con tu farmacéutico.

Este contenido es informativo y no sustituye al consejo farmacéutico personalizado ni a una consulta médica.

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